¿Cómo fortalecer el sistema inmunitario?

 

 

Día tras día, millones de bacterias, virus, hongos y parásitos tratan de penetrar en nuestro organismo. Acechan en el aire, en los alimentos y sobre la piel. El cuerpo se defiende de estos invasores mediante refinados mecanismos de defensa. Más por ello, el sistema inmunitario debe encontrarse en buenas condiciones.

 

El primer baluarte de defensa es la piel. Su capa protectora antiácida constituye una barrera infranqueable para muchos invasores microscópicos. Puede decirse lo mismo del vello y de la mucosidad en las vías respiratorias. Las lágrimas y la saliva contienen una enzima capaz de matar bacterias; los ácidos estomacales, por su parte, hacen inofensivos a los gérmenes que hay en los alimentos. Ahora bien, estudios médicos han demostrado que la mayoría de estos sistemas funcionan mejor en personas que pasan mucho tiempo al aire libre. Las condiciones estimulantes del entorno, tanto en frío como en calor, viento y sol, fortalecen el sistema inmunitario y las barreras protectoras.

 

   Si los agentes patógenos atraviesan esta primera línea de defensa y penetran en el cuerpo, entonces se activa otra capa defensiva. Para ello, el sistema inmunitario dispone de una vasta gama de mecanismos muy complejos. Su base la constituyen los leucocitos, y los anticuerpos que se componen de proteína o inmunoglobulina. El sistema inmunitario dispone de un ejército defensivo de más de 1,ooo millones de células. Una parte se especializa en reconocer a los invasores y dar la alarma contra de ellos; la otra parte se encarga de eliminarlos. Investigaciones ha demostrado que el movimiento estimula los diversos mecanismos de esta segunda fuerza defensiva. 

 

  La medicina distingue dos clases de defensas: una general y otra especifica. La primera esta activa desde el nacimiento y neutraliza todo lo que cada día penetra en el cuerpo. La defensa específica debe aprenderla el cuerpo, pues sólo se dirige contra determinados agentes patógenos que logran escapar de la defensa general. 

 

A fin de que las células inmunitarias sepan que es un cuerpo extraño, deben aprender desde muy temprano lo que es característico del propio organismo. Este conocimiento lo aprenden por herencia en el órgano donde surgen y maduran. Por ello, un sistema inmunitario sano solo afecta a las propias células cuando éstas degeneran, como en el caso del cáncer. 

 

 Si el sistema inmunitario falla por completo, puede volverse contra células sanas. Esto es lo que sucede en padecimiento auto inmunitario.

 

Por una parte la disposición genética determina el grado de fortaleza del sistema inmunitario. Pero también los hábitos  y la forma de vida desempeñan un papel preponderante. El alcohol en demasía, las tensiones exageradas y una alimentación desequilibrada también son factores importantes. Y sobre todo incide en ello la falta de movimiento al aire libre. Si se mantienen al cuerpo en estado de actividad, el sistema inmunitario estará preparado para un buen desempeño. La mejor medicina contra las enfermedades es un sistema inmunitario sano. Mantenga así el suyo.

 

 

 

 

 

 Dra. Cielo Bermúdez Garduño

Médica con Especialidad en Medicina Familiar

Maestra en Psicoterapia Interativa Ecléctica

Maestra en Ciencias de la Educación

 

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